martes, 14 de abril de 2009

Climatologia

Debido a la Corriente del Golfo Cantabria, al igual que el resto de la región Cantábrica, tiene unas temperaturas mucho más suaves que las que les correspondería por su latitud, similar a la de Nueva Escocia en Norteamérica. La región está afectada por un clima oceánico húmedo, con veranos calurosos e inviernos no muy frescos. Las precipitaciones se sitúan en torno a 1200 mm anuales en la costa, aumentando los valores en las zonas montañosas hasta los 1.600 mm, lo que la sitúa en la denominada España húmeda (o España verde).
La temperatura media se sitúa alrededor de los 14ºC. La nieve es frecuente en las partes altas de Cantabria entre los meses de octubre y marzo. Los meses más secos son julio y agosto, aunque no existe sequía propiamente dicha, ya que por una parte siempre existe un mínimo de precipitación, y por otra las temperaturas no son muy elevadas. En algunas zonas de los Picos de Europa con clima de alta montaña, por encima de los 2.500 msnm se mantienen los bancos de nieve durante todo el año.
No obstante las diferencias entre
comarcas pueden llegar a ser importantes. Así las más alejadas del litoral, como Liébana y Campoo, presentan un clima mediterráneo continentalizado, en el primer caso por el microclima especial de la zona y en el segundo por su proximidad a la meseta central.
La influencia del relieve montañoso de Cantabria es destacable sobre su clima, siendo la causa principal de fenómenos atmosféricos peculiares como son las llamadas
suradas, propiciadas por el efecto Foehn. El viento del sur sopla fuerte y seco, aumentando la temperatura a medida que nos acercamos a la costa. Esto provoca una llamativa disminución de la humedad relativa del aire y la ausencia de precipitaciones. Condiciones que contrastan con las de la vertiente sur de la cordillera donde el viento es más fresco y húmedo y puede estar lloviendo. Estas situaciones son más frecuentes en otoño e invierno, registrándose unas temperaturas anormalmente altas de más de 28ºC. No son inusuales los incendios avivados por este viento, como el que arrasó la ciudad de Santander en el invierno de 1941.
Por otro lado, las zonas costeras suelen estar sometidas a vientos constantes provenientes del
Océano Atlántico, que frecuentemente llegan a ser fuertes. En condiciones muy particulares, más propicias en los meses de abril-mayo y septiembre-octubre, los vientos del Oeste pueden alcanzar magnitudes de galerna.

Topografia

Cantabria es una región de carácter montañoso y costero y con un importante patrimonio natural. Su enérgico relieve hace que el 40% de su superficie se sitúe por encima de los 700 metros de altitud y un tercio de este con pendientes de más del 30% de inclinación. En ella se distinguen dos áreas morfológicamente bien diferenciadas:
La Marina. Una franja costera de valles bajos, amplios y de formas suaves de unos 10 km de ancho cuya altitud no suele superar los 500 m y que limita con el mar por medio de una línea de
rasas litorales, configurando abruptos acantilados que son rotos por la aparición de desembocaduras de ríos generando rías y playas. En el litoral de la región destaca la bahía de Santander. Por el sur la marina limita con la montaña.

La Montaña. Es una larga barrera de montañas abruptas paralela al mar que componen parte de la cordillera Cantábrica. En su mayoría de roca calcárea afectada por fenómenos kársticos y que cubren la mayor parte de Cantabria. Forman valles profundos en disposición norte-sur con fuertes pendientes horadadas por ríos de carácter torrencial, de gran poder erosivo y cortos por la poca distancia entre su nacimiento y su desembocadura. Los valles configuran diferentes comarcas naturales de la región bien delimitadas físicamente por los cordales montañosos: Liébana, Nansa, Saja, Besaya, Pas-Pisueña, Miera, Asón-Gándara, Campoo. A la montaña pertenece la sierra del Escudo, cordón montañoso de entre 600 y 1.000 msnm y que a lo largo de la zona occidental de Cantabria sigue paralela a unos 15 o 20 km de la costa. Montañas más altas nos encontramos a medida que nos desplazamos al sur, con una alineación de crestas que limitan los valles y las cuencas hidrográficas de los ríos Ebro, Duero y aquellos que desembocan en el Mar Cantábrico. Por lo general superan los 1.500 metros de altitud, desde el puerto de San Glorio en el oeste hasta el de Los Tornos en la parte oriental: Peña Labra, puerto de Sejos, puerto del Escudo, Castro Valnera y La Sía. También destacan los grandes macizos calcáreos de los Picos de Europa en la zona sur occidental de la región, cuyas cumbres sobrepasan la mayoría 2.500 metros y donde es amplia la presencia del modelado glaciar en su morfología.
Campoo y los valles del sur. La otra comarca que se diferencia es
Campoo, en el extremo sur de Cantabria. Con un clima más continentalizado, presenta un desarrollo óptimo de masas forestales de rebollo (quercus pyrenaica) y que se encuentra en un periodo expansivo por el abandono de las tierras agrarias. Además, también existen grandes repoblaciones de coníferas (pinus sylvestris) en las suaves pendientes de la comarca.

Situacion

Cantabria está situada en la cornisa cantábrica, nombre dado a la franja de tierra existente entre el mar Cantábrico y la Cordillera Cantábrica, en el norte de la Península Ibérica. Posee un clima oceánico húmedo y de temperaturas moderadas, fuertemente influenciado por los vientos del océano Atlántico que chocan contra las montañas. La precipitación media es de 1.200 mm, lo que permite el crecimiento de frondosa vegetación. Su mayor elevación se localiza en el pico de Torre Blanca (2.619 metros), en la divisoria entre Cantabria y la provincia de León, aunque de forma tradicional se ha asignado este honor a Peña Vieja (2.617 metros) por encontrarse totalmente dentro del territorio montañés.
Cantabria es la región más rica del mundo en yacimientos arqueológicos del
Paleolítico Superior. Los primeros signos de ocupación humana datan del Paleolítico Inferior, aunque este periodo no esté tan bien representado en la región. Destacan en este aspecto las pinturas de la cueva de Altamira, datada entre el 16.000 y 9.000 a. de C. y declarada, junto a otras nueve cuevas cántabras más, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La moderna
provincia de Cantabria se constituyó el 28 de julio de 1778. La Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de Cantabria se aprobó el 30 de diciembre de 1981, dotando de este modo a la comunidad autónoma de organismos e instituciones de autogobierno. Su actual presidente es desde 2003 el regionalista Miguel Ángel Revilla, apoyado en el Gobierno por el PSC-PSOE de Lola Gorostiaga.

miércoles, 1 de abril de 2009

viernes, 27 de marzo de 2009

Cantabria

Los primeros vestigios que denotan la presencia humana en España se encuentran en Andalucía y tienen un millón de años, aunque en Cantabria, los restos más antiguos que se han descubierto tienen 100.000 años, dato llamativo teniendo en cuenta la cercanía del yacimiento de Atapuerca en Burgos con 800.000 años de antigüedad. Estos restos se encuentran en la Cueva de El Castillo en Puente Viesgo. Esa época debió ser templada, posibilitando el acceso del hombre a una zona que hasta entonces había estado cubierta por glaciares.

La orografía cavernosa de Cantabria propició, hace miles de años el asentamiento de grupos de hombres primitivos cuyo arte quedó expresado en las cuevas que habitaban y que aún hoy se conser- va perfectamente.

Las Cuevas de Altamira, cerca de Santillana del Mar, son el mejor de los conjuntos de arte rupestre conocidos, han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad y se las conoce como "la Capilla Sixtina del Arte Cuaternario". Representan uno de los principales atractivos de Cantabria, pese a que la visita se hace previa solicitud con una lista de espera de más de tres años. No obstante, en verano se abrirá una reproducción de las cuevas al público. No son la única expresión de arte prehistórico, pues exis- ten más pinturas de gran interés como las de Ramales, Puente Viesgo, Riclones y Escobedo, por poner un ejemplo.

Probablemente en el Paleolítico Inferior solo estaba poblada la franja costera y los valles más bajos, con una densidad de población muy baja que no ocasionaba problemas de competencia territorial. Debían formar grupos nómadas que ocupaban algunas cuevas y chozas de ramas o pieles. Ya en el Paleolítico Medio (entre 100.000 y 35.000 años a.C.) se produjo un enfriamiento climático, lo que condujo al hombre a la ocupación masiva de cuevas. En el caso de Cantabria se ocuparon en la costa y valles bajos, estando nuestra región aislada por los glaciares.

En el Paleolítico Superior (entre 35.000 y 10.000 años A.C.) son los últimos años de la glaciación y en Cantabria debió aumentar la densidad de población, ocupándose los valles medios. Se perfecciona el arte y se fabrican los conocidos bastones de mando. Dentro del Paleolítico Superior hay varios periodos. El Auriñaciense (35.000 - 20.000) destaca por la cueva de Morín, donde se encuentran los restos humanos más antiguos de Cantabria, el enterramiento del llamado "hombre de Morín".

Podemos concluir que Cantabria es una región excepcionalmente rica en toda clase de vestigios prehistóricos, destacando especialmente las cuevas del Monte Castillo, en Puente Viesgo. Aún en la actualidad siguen apareciendo numerosas cuevas con restos del arte rupestre. Para un repaso detallado de todo esto, te recomendamos la sección de cuevas. El Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander alberga valiosas colecciones de útiles del Paleolítico, como los bastones de mando Magdalienses encontrados en diversas cuevas.
Las glaciaciones concluyen por fin con el término del Paleolítico, en el periodo denominado Mesolítico. Con el cambio climático se extienden los bosques, desaparecen especies como el mamut y la línea de costa retrocede varios kilómetros hasta formar el litoral actual.

En este periodo hubo dos culturas: La Aziliense, de la que destacan los enterramientos con ajuar ( Cangas de Onís, Asturias ) y abundantes yacimietos en Cantabria ( valles del Miera y Aras ).

El Asturiense fue una cultura muy especializada en el marisqueo aunque también cazaba, por lo que se buscó asentamientos que tuvieran cerca la montaña y el mar. Cerca de Unquera, en Co- lombres ( Asturias ), hay un importante enterramiento Asturiense ( El Molino de Gasparín ).

El Neolítico se caracteriza por la aparición de las economías productoras ( agricultura y ganadería ), la piedra pulimentada, la cerámica y el trabajo del metal. En Cantabria, este proceso se retrasa mucho. El carácter funerario o ritual de el hombre de esta época se presenta en nuestra región con numerosos men- hires como los de Sejos, propios de las culturas megalíticas y diversos enterramientos en túmulos y cuevas.
La cultura Neolítica pastoril, una vez introducida, debió de convivir mucho tiempo con la cultura Mesolítica caza- dora, aunque poco a poco, se fueron incorporando los rasgos de la cultura Neolítica como la cerámica y los ritos de inhumación colectiva. Con la meta- lurgia llega la Edad de los Metales, también con retraso. Primero la Edad del Cobre, que en Cantabria se corresponde con el fenómeno del megalitismo y una serie de inhumaciones colectivas en cuevas como la de Aer ( Soba ), Los Hornucos ( Campoo de Suso ), La Peñona y La Castañera.
En la Edad del Bronce ( 1800 - 700 a.C. ) se fabrican armas y útiles con este material. No obstante el bronce escasea en Cantabria, lo que hace pensar que en este periodo se tuvieron relaciones comerciales con otras zonas.
Los restos encontrados son de hachas, puntas de flecha y lanza, pu- ñales, espadas y un magnífico caldero irlandés o británico ( 700 a.C. ) encontrado en las minas de Cabárceno. En este periodo la ganadería debía ser ya el principal recurso, mientras que la agricultura debió extenderse con menos profusión.
Los enterramientos individuales con menor o mayor ajuar, parecen denotar un inicio de la estratificación social. También se inicia la actividad minera.

El arte de este periodo es además del megalitismo tardío, una serie de grabados esquemá- ticos en cuevas y rocas exteriores, destacando Ruanales y Berzosilla en Valderredible, Pico Jano en Vega de Liébana, Hoyo de la Gándara en Rionansa...
También reseñar los grabados que aparecen en las estelas de Sejos ( Polaciones ), figuras de aspecto antropomorfo. Tras este periodo se inicia la Edad del Hierro que se prolongaría hasta la conquista romana y que coincide con la formación del pueblo cántabro como tal.